Persiguiendo al jabalí

Vaya de antemano que no soy cazador, aunque no descarto que de aquí un tiempo y bajo la tutela de un buen arquero pruebe esta posibilidad del tiro con arco que se la caza con arco. Ahora apenas empiezo a iniciarme en el seguimiento de las señales que deja el jabalí en su “paseo” por el bosque.

El caso es que me acerqué a un bosque conocido por mí a la zona de la comarca de la Anoia (Barcelona, Catalunya) y empecé a buscar marcas. Tras unos treinta minutos de buscar y ver algunas huellas medio borradas encontré el que buscaba, un pequeño charco dónde se podían ver muchos huellas de jabalíes, pequeños y grandes y el mes importante por mí, el rastro que iban dejando los cerdos en forma de marcas de barro en los árboles mientras se adentraban al bosque.

Pude ir siguiendo las marcas que se iban adentrando al bosque, eran marcas claras de que los cerdos se habían rascado en los árboles y en algunos troncos enganchados pude encontrar restos de pelo de jabalí. Las marcas llegaban a unos 80 cm de altura en el tronco, lo que indicaba que el que estaba por allá era un jabalí adulto.

A unos 100 metros del charco, pero ya dentro los bosque, había una zona muy transitada, con una zona de unos 6 pinos muy marcados con barro, algunos de ellos ya sin corteza, cosa que indica que los han usado mucho para rascarse y que no es un lugar ocasional. Uno de los pinos, además estaba marcado por los colmillos del cerdo en varias partes del tronco. En el mismo claro se podían ver algunos excrementos y el que parecían sitios para dormir.

Estuve un rato en silencio y bien quieto por si sentía los marranos pero cuando empezó a hacerse oscuro decidí abandonar mi lugar de espera. Mientras volvía donde tenía el coche pude ver rastros muy claros en los márgenes de un viñedo, los cerdos se habían paseado sin ningún problema, y se podía identificar claramente los pasos que usaban por entrar y salir del bosque.

Entre la gran cantidad de huellas vi la que había estado esperando toda la tarde, una huella dónde se veían perfectamente marcados los cuatro dedos del cerdo, cosa que indicaba que por allá estaba un jabalí de gran tamaño.

Dentro de unos días intentaré volver al bosque provisto de una cámara con visión nocturna y hacer una espera por si hay suerte y puedo ver un jabalí en “acción”.

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“Rascadero” en un arbol

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Huellas de jabalí en el barro

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