Safari en Zimbabwe, 2 en 1

El titulo del articulo viene a cuento porque es un resumen de dos safaris con arco en Zimbabwe, el primero tuvo lugar en 1997 y el segundo el pasado agosto. Los relato juntos porque tuvieron lugar en la misma zona y con el mismo profesional. Espero que entretenga y además que sirva de “aviso a navegantes”.

1º PARTE

16 de Agosto.-
Después de un viaje bastante relajado y un susto porque no aparecían dos maletas que contenían los arcos llegamos a Harare los tres componentes del safari: Gonzalo, mi hermano Jorge y yo.
Llevamos únicamente arcos para realizar la cacería como es costumbre en nosotros.
Gonzalo lleva un arco de poleas y un recurvado. Jorge y yo llevamos dos recurvados de aproximadamente 60 libras y un longbow de repuesto de la misma potencia.
En el mismo aeropuerto nos recoge Wynand y salimos sin perdida de tiempo a la concesión.
Por el camino hablamos por los codos y preguntamos sobre el país, la zona de caza y como está de animales.

En la conversación sale a relucir el tema de la eficacia del arco como arma de caza. El cazador profesional no lo tiene del todo claro.
Yo por mi parte no tengo ninguna duda, personalmente hemos cazado con arco en Canadá, Australia, Africa y por supuesto en España y hemos tenido la suerte de abatir con arco bastantes animales, entre ellos algunos conocidos por su tamaño y resistencia. además de este otros cazadores han tenido la oportunidad de abatir hasta elefantes y rinocerontes por lo que su efectividad queda fuera de toda duda
Nada mas llegar desembalamos todo, probamos los arcos y nos llevan a cada uno a un puesto de árbol.
En cuanto se alejan y me dejan solo me organizo las cosas aunque todavía estoy “groggy” debido al viaje y al repentino cambio de escenario en tan poco tiempo. Ayer estaba trabajando y hoy estoy en Africa cazando (inconvenientes y ventajas del ritmo de vida que llevamos).

Nada mas colocarme en el puesto me di cuenta que era bastante viejo y en cuanto desplazaba el peso del cuerpo cruja que era una “delicia”. Para rematar las distancia a la piedra de sal era de unos 25 metros – algo larga para mi distancia optima de tiro.

A la hora y media me entra un “faco” bastante decente pero no se me pone en buena posición y renuncio a tirarle. Vienen a recogernos al anochecer y nos reunimos en el campamento, no hemos tirado ninguno de los tres pero no nos preocupa, acabamos de llegar y tenemos diez días por delante.
Antes de cenar queda tiempo de inspeccionar el campamento. Esta muy bien preparado y tanto Wynand como su mujer Lynda son muy agradables.

17 de Agosto.-
Nos levantamos a las 5.30, desayunamos y cada uno a su árbol.
Cuando llevo tres horas de espera me entran dos facos uno de los cuales es bueno, Cuando por fin se ponen en buena postura y me dispongo a tirar un inoportuno crujido del puesto les hace ponerse pies en polvorosa y yo me quedo descompuesto y sin novia. Hasta el mediodía no veo nada mas y vienen a buscarme para comer. Comemos y vuelta al puesto. Tengo una tarde entretenida con los facos, veo algunos pequeños y otros representativos pero no colaboran y no les puedo tirar.

A ultima hora me entra uno grande y cuando se coloca en buena posición suelto la flecha y! pego en una rama con la pala del arco! La flecha se desvía y se clava sin fuerza en el talón del faco. En ese momento tengo un “cariñoso” recuerdo para el que ha hecho los puestos, además de sacar un ruido infernal cada vez que cambias de postura son tan pequeños y tienen tantas ramas que hay que hacer filigranas para poder tirar. Como se ha hecho muy tarde mañana al amanecer vamos a rastrear pero estoy convencido que no lo vamos a encontrar.

Por la noche en el fuego de campamento Wynand me dice que no me preocupe que tienen un rastreador muy bueno y que es posible que lo encontremos.

18 de Agosto.-
Nos levantamos al amanecer y voy con Kenny (el rastreador) a seguir el rastro de ayer.
Lo encontramos y a pesar de seguirlo cerca de una hora al final desaparece y lo perdemos. Kenny es un buen rastreador pero no se pude hacer milagros. A la vuelta al coche vemos un faco cojeando en la lejanía – no me extrañaría que fuese el de ayer.

Al final como he hecho sangre he tenido que pagar el faco a pesar de que era una herida superficial y fue debido a una mala construcción del puesto pero el que manda manda.

Como aun es temprano me llevan a otro puesto y ahí casi me caigo de culo. Es un puesto altísimo y la piedra de sal esta cerca de la base del tronco por lo que la postura de tiro es malísima.

Me dejan solo y a las dos horas me entran dos facos buenos. Cuando el mayor se pone debajo le hago un tiro casi vertical y la flecha se le clava en el omoplato como una banderilla a pesar de que tiro con 60 libras y flecha de 600 grains.

Al rato aparecen los rastreadores y no encontramos ni gota de sangre, cosa que no me extraña nada dado lo vertical del flechazo y la ausencia de agujero de salida.
Buen comienzo: dos facos pinchados y ninguno recuperado.

19 de Agosto.-
Nos levantamos temprano, como siempre y hace un frío del carajo, tanto que hay escarcha.
Después de desayunar vamos a una zona nueva que aun no hemos visto.

Llegamos después de una hora de todo-tereno y vemos que los puestos están sin preparar y los hacen sobre la marcha. Ni que decir tiene que esto ya empieza a escamarme. O los animales aquí son tontos o, los que están haciendo el tonto somos nosotros. No creo que con todo el escándalo que arman preparando los puestos quede un animal tranquilo en varios kilómetros a la redonda.

Hacemos de tripas corazón y nos colocamos cada uno en un puesto.

Pasan las horas y como era de suponer ninguno de los tres hemos visto nada a excepción de Jorge al que le entraban unas cebras pero al ver una piedra de sal que habían colocado los “constructores de puestos” salieron corriendo y posiblemente lo sigan haciendo.

A la tarde cambiamos de sitio y paso un rato entretenido: casi me entra un chacal. , veo facos aunque ninguno grande, veo unos gansos preciosos, y casi tiro a una gallina de guinea aunque ella me ve antes. ! Con las ganas que les tengo¡

20 Agosto.-
Volvemos a los puestos que hicieron ayer para ver si se ha tranquilizado la zona. Cambiamos de puesto entre nosotros para no repetir los de ayer. El plan es estar todo en dia en el árbol a ver si asi conseguimos tirar en condiciones.

A media mañana siento una necesidad urgente y me bajo del árbol para alejarme unos cientos de metros y aliviarme. Cuando voy a volver veo en la lejanía un rebaño de impalas y como ya estoy aburrido de tanta espera infructuosa me decido a hacerles un rececho.

Después de casi una hora consigo colocarme a unos cuarenta metros pero aun sigue siendo demasiado. Me arrodillo a esperar acontecimientos y al rato cambian de careo y empiezan a cercarse, en cinco minutos me veo a menos de 20 metros del rebaño pero el macho grande esta tapado con un matorral a menos de 15 metros. Justo en el momento que se empezaba a destapar cambia el viento y salen todos pegando unos botes espectaculares.

No he conseguido tirar pero por lo menos he disfrutado con el rececho.
Vuelta al árbol y pasa el dia viendo algunos facos e impalas pasar pero muy lejos y no se acercan al puesto.

A ultima hora vienen a recogerme y vamos a por Gonzalo. El dia ha sido muy caluroso y he pasado bastante sed con el agua que me dejaron ya que era poco mas de un litro para todo el día. Cuando llegamos donde Gonzalo su cara es todo un poema, aparte de no ver nada en todo el día se olvidaron de dejarle agua y el pobre esta casi deshidratado.
Jorge tampoco ha hecho nada.

21 de agosto.-
Aburrido de hacer esperas en puestos nada tomados le digo a Wynand que prefiero ir a recechar. Vemos eland, Kudu, Impalas, facos, cebras duiker pero todo a bastante distancia. Con las cebras nos acercamos bastante paro al final nos ven y escapan. Mas tarde me pongo a buena distancia de un Kudu pero tiene la zona vital tapada con unas ramas y tengo que renunciar.

Gonzalo ha tirado un faco a primera hora y le a atravesado, al rato ha vuelto a la charca con la flecha asomada a aun costado y Gonzalo le ha tirado otra dándole bien. Cuando han llegado los rastreadores han seguido el rastro hasta una madriguera donde se ha refugiado el faco.

Sin saber si estaba muerto o vivo, uno de los rastreadores se ha metido en el estrecho agujero con considerable riesgo ya que si llega e estar vivo podía arrancarse y llevarse al rastreador por delante. La madriguera es muy profunda y no consiguen verlo. Asi que vuelven con palas y empiezan a excavar pero ni por esas. Al final lo dejan para el dia siguiente.

22 de agosto.-
Una vez mas el amanecer es espectacular.
Vamos a otra zona y se repite lo de construir el puesto en el mismo momento por lo que mi esperanza de coger algo se desvanece.
Pasa el dia sin pena ni gloria. Lo único bueno es que han recuperado el faco de Gonzalo.

23 de Agosto.-
Hago la espera en un puesto son una charca en la que dicen hay un cocodrilo. Yo no lo veo, lo que sí hay son muchas huellas de elefante en la orilla.

Me entran unos cuantos facos pero ninguno colabora y no puedo tirar.
A la noche nos recogen y nos llevan al campamento a cenar.

En cada plato tenemos solo una naranja y nos dicen que hasta que no queda carne cacemos y hasta que no cacemos nada que no hay mas para comer. ! Encima cachondeo¡.

24 de Agosto.-
Hoy estreno puesto, por lo menos lo hicieron ayer. El tiempo pasa y cada ver tengo menos ganas de escribir en el diario, apenas dormimos y estamos todos los días probando sitios. Me quedo dormido pensando en que los puestos los debían de haber hecho con mucha mas antelación y en sitios querenciosos.

Al rato me despierta un vendaval que me hace agarrarme al árbol, paso asi casi media hora porque se han llevado la escalera en la que me subí al puesto y el tronco del árbol está lleno de espinas además de que la altura es considerable y no puedo bajar hasta que vuelvan los otros.

Afortunadamente como vino el viento se fue y queda una tarde serena en la que puedo comprobar la eficacia del mosquitero contra unas abejas minúsculas que intentan meterse en oídos, nariz y boca. No pican pero incordian bastante.

Vienen a recogerme para comer.
Hoy vamos a hacer un pic-nic en la orilla de un lago precioso, en el que probamos a pescar y cogemos un pez-tigre.
A la tarde Jorge le sac

de a un faco bonito pero a pesar de ir varios rastreadores con él a buscarlo no lo encuentran.

25 de Agosto.-
Ultimo dia completo de caza y Jorge y yo estamos aun sin cobrar nada. Lo peor es que viendo como tienen preparados los puestos no tenemos grandes esperanzas.

Pasamos la mañana demasiado tranquilos y nos vienen a recoger para comer.

Wynand trae un babuino que ha tirado con el rifle y quiere que le tiremos con los recurvados porque creo que en el fondo no se fía de la penetración.

Aun no está convencido de la eficacia de los recurvados y los rastreadores tampoco se lo creen mucho por las caras que ponen. Cuando ven que atravesamos el babuino sin dificultad incluso rompiendo las costillas ya es otra cosa. Nos felicitan y se quedan más tranquilos asi que pasamos la prueba con sobresaliente.

Después de comer vuelta al puesto a meditar. A media tarde me entran unas gallinas de guinea largas y les hago un tiro largo rozando a una pero solo la rozo y le quito plumas. A ultima hora entran cinco facos en fila, el último el más grande, pero no terminan de acercarse, la luz ya empieza a fallar y me arriesgo y le hago un tiro largo pero tengo la suerte de engancharle bien y le oigo como va pegándose con todo, por lo que tengo esperanzas de encontrarlo. A la media hora me bajo del árbol y me pongo a seguir el rastro porque casi es ya de noche.

No tengo que trabajar mucho, esta muerto a cuarenta metros con un flechazo en el corazón. Tiene unos bonitos colmillos. Vienen a recogerme ya de noche cerrada, se les había hecho un poco tarde porque Gonzalo había cazado un Duiker. Cenamos ya mas relajados y lo celebramos.

26 de Agosto.-

Ultima oportunidad. Al mediodía tenemos que salir para coger el avión asi que disponemos de unas horas y las pensamos aprovechar.

Me coloco en el puesto para las 6:30. A las 9.10 entran cuatro facos y cuando el más grande se me pone a tiro suelto la flecha y le doy en la paletilla.

Parece mentira, diez días sin rascar bola y en las ultimas 24 horas me desquito.

Al rato voy a buscar el rastro. No es muy abundante pero se puede seguir. Llega un momento en que lo pierdo y empiezo a hacer círculos para ver sí lo corto. El resultado es que aparte de perder el rastro me pierdo yo, y en un momento me llego a preocupar porque si no encuentro el sendero podemos perder también el avión.

Recapacito y recuerdo que cuando estaba en el puesto el sol me estaba dando desde la derecha asi que ya tenia un punto de referencia, me hago un mapa en el suelo y deduzco la direccion a la que he de dirijirme. Al rato encuentro el sendero. Vienen a recogerme y les cuento lo del faco. Como ya no queda tiempo me dicen que ya lo buscaran ellos y si lo encuentran nos lo mandan con el resto de los trofeos.
Salimos disparados, hacemos compras de última hora para la familia y cogemos el avión por los pelos
En el viaje de vuelta tengo tiempo de hacer un repaso mental a los acontecimientos y aprender de la experiencia para la próxima vez.

Pero eso es ya otra historia…..

Por Bushman

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